Carlos barre y trapea los pisos de una peluquería de aroma antiguo. Un sábado por la mañana, en la víspera del 16 de septiembre, entre los clientes aparece Julio, tan joven como él, pero de profesión soldado. Sus miradas se cruzan y a la hora del cierre Julio volverá por Carlos, quien le abrirá la puerta. Esa noche la pasarán juntos cenando, charlando, retocando el corte de cabello de Julio, e incluso bailando, con la conciencia de que ese encuentro, quizás amoroso, será breve e irrepetible, porque cuando amanezca, después del desfile militar, Julio partirá hacia la frontera.

Comentarios